Semana de la audición ayúdame a oir

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La Sociedad Venezolana de Otorrinolaringología considerando las implicaciones, familiares, laborales y sociales del déficit auditivo aunado a un diagnóstico tardío, ha programado rendir atención especial a esta discapacidad con la celebración de la SEMANA DE LA AUDICIÓN DEL 29 DE OCTUBRE AL 02 DE NOVIEMBRE DEL PRESENTE AÑO, en relación a la celebración mundial, que se realiza anualmente.

 Desde 1958 la Federación mundial del sordo (FMS) establece por primera vez el día internacional del sordo, que luego se extendió a una semana, contemplándose la última semana del mes de septiembre, sin embargo, cada país puede celebrarla en una época diferente del año. En nuestro país hemos considerado llamarla SEMANA DE LA AUDICIÓN, con el siguiente propósito:

–       Concientizar sobre las repercusiones negativas del déficit auditivo en el desarrollo global del individuo.

–       Difundir la necesidad de un diagnóstico precoz, muy especialmente abogando para establecer programas de despistaje auditivo en todos los niños nacidos en las instituciones sanitarias y maternidades del territorio nacional.

–       Informar a la comunidad sobre métodos de evaluación, avances tecnológicos y opciones de tratamiento en el déficit auditivo.

–       Educar en cuanto a medidas de prevención.

–       Informar y asesorar a padres de niños hipoacúsicos sobre el manejo de esta discapacidad.

–       Conocer a fondo la problemática en nuestro país y la disposición de recursos tecnológicos para enfrentarla.

–       Llamar la atención a las autoridades  y  a la comunidad en general  sobre el estado de la sordera en Venezuela y la necesidad de aunar esfuerzos para brindarle la mejor atención e integración social al discapacitado auditivo.

La OMS estima que existen 278 millones de personas con defectos de audición moderados a profundos en el mundo y el 80% de ellos viven en países subdesarrollados. Según estadísticas mundiales, de cada 1.000 niños nacidos 2-3 nacen sordos. En Venezuela, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, se reporta que existen aproximadamente 33.996 personas con disfunción auditiva total, según el último censo.

La pérdida auditiva es una problemática seria, actualmente su incidencia es favorecida   por la contaminación sonora y uso de equipos con audífonos que afectan el buen funcionamiento del órgano de la audición.

Las causas de la sordera pueden ser congénitas debido a factores genéticos, enfermedades infectocontagiosas en la madre embarazada, sufrimiento fetal, infecciones otológicas, uso de medicamentos ototóxicos, traumatismos craneales, meningitis, parotiditis, sarampión y exposición a ruidos, entre otras.

Se considera que 25% de niños con hipoacusia poseen factores de riesgo, que deben siempre investigarse tales como: infecciones intrauterinas, ictericia, prematuridad, ventilación mecánica, bajo peso al nacer, uso de ototóxicos, traumatismos craneales, anomalías craneofaciales, síndromes, e historia familiar de hipoacusia.

75% de niños hipoacúsicos no poseen factores de riesgo, sin embargo, pueden temprana o tardíamente desarrollar déficit auditivo.

La audición puede ser evaluada  desde el nacimiento a través de signos clínicos dados por respuestas conductuales ante el  sonido e indirectamente con el desarrollo del lenguaje.

Si observamos fallas en las respuestas normales al sonido o retraso en la adquisición o desarrollo del lenguaje debemos precisar el déficit auditivo realizando las exploraciones audiológicas pertinentes de acuerdo a la capacidad de comprensión del niño. Para niños recién nacidos existe una prueba  de despistaje cómoda y sencilla que en muy poco tiempo podemos tener orientación del estado de la audición, y de ser necesario, será complementado con el resto de los exámenes audiológicos como potenciales evocados auditivos del tallo cerebral, y en niños mayores se realiza la audiometría tonal – vocal y timpanometría.

Los estudios demuestran que los primeros 6 meses de vida es un período crítico en el desarrollo del cerebro auditivo. El acceso al sonido durante la infancia es muy importante para que los centros cerebrales auditivos se desarrollen completamente, es por ello que una hipoacusia no diagnosticada en la temprana infancia puede afectar permanentemente la habilidad del  niño para escuchar y entender los sonidos y sus sutiles diferencias.

En el adulto hipoacúsico el aislamiento social y familiar disminuye su capacidad de discriminación auditiva y de procesamiento de información.

La detección precoz del déficit auditivo es determinante para el desarrollo de habilidades y socialización en niños y adultos.

Se considera que 50% de las hipoacusias pueden evitarse a través de prevención y abordaje precoz,  como la  optimización de la atención prenatal y perinatal, seguimiento familiar genético, vacunación contra la rubéola a mujeres y a niños, parotiditis, sarampión y meningitis, evitar el uso de ototóxicos y exposición a ruidos intensos, y diagnosticar y tratar la otitis silente. Finalmente, la hipoacusia puede ser prevenible, rescatable y rehabilitable.

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