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Presbicia y Cataratas: dos enemigos de nuestros ojos.

August 13, 2010 por  

Los ojos son una de las partes más expresivas del cuerpo. Se dice que el 50 % de la información que recibimos de nuestro entorno la captamos a través de estos, dado que son los responsables de uno de los sentidos más desarrollados en la especie humana: La vista.

El ojo humano es un órgano muy complejo, compuesto por multitud de partes que tienen funciones diferentes, y dotado de una gran movilidad. Constan de unos segmentos destinados a la captación de las imágenes y otros especializados en el enfoque de las mismas y en la regulación de la cantidad de luz que entra.

Tienen la capacidad de, a pesar del envejecimiento natural del organismo, prestar su función siempre y cuando se detecte y trate a tiempo cualquier alteración. Entre esos cambios que se producen en ellos están la Presbicia y la Catarata.

La Presbicia, también conocida como vista cansada, es la pérdida de la visión de forma clara desde distancias cercanas, ocurre de forma natural en las personas cuando llegan a la cuarta década de la vida, es decir, a partir de los 40 años. Se manifiesta gradualmente, quizás al principio se detecte como una visión borrosa a la hora de hacer lecturas o tareas de cerca, como enhebrar una aguja, pero posteriormente podría obstaculizarle la lectura de letras normales u otras acciones, que sólo podrá hacer con la ayuda de lentes de aumento y una buena iluminación.

En la presbicia los músculos encargados de realizar el movimiento del lente intraocular natural dejan de funcionar. A este fenómeno se le denomina acomodación, lo que representa por ende que la presbicia es la pérdida de acomodación del ojo.

Por su parte, la Catarata, identificada mundialmente como la principal causa de ceguera, consiste en la opacidad de un lente natural que todos tenemos desde el nacimiento y que se denomina Cristalino. Por diversas causas, como cambios relacionados con la edad, su transparencia se va perdiendo de forma lenta y progresiva hasta que la visión puede perderse totalmente.

Según investigaciones realizadas en EEUU y Europa, se ha determinado que, si todos viviéramos los suficientes años, todos llegaríamos a desarrollar Cataratas. Es importante saber que además del envejecimiento, existen otros factores que contribuyen a la formación de éstas, como son los traumatismos oculares, la diabetes, algunas enfermedades congénitas, la exposición a los rayos ultravioletas del sol, algunas cirugías oculares y ciertos medicamentos.

Ambas enfermedades representan una de las consultas más comunes en pacientes mayores de 45 años y son muy importantes porque, reiteramos, si no se corrigen a tiempo podrían ser causa de ceguera.

Hoy en día existen tecnologías modernas que permiten tratar efectivamente estas enfermedades de forma definitiva y temprana. Recordemos que el objetivo es realizar la prevención de la ceguera y disminuir el riesgo con cirugías desarrolladas en forma precoz.

La operación de cataratas en un momento fue muy cruenta, pero con los cambios tecnológicos y científicos se han logrado avances asombrosos que permiten realizar intervenciones en edades mucho menores con cambios en el cristalino, sin tener la necesidad de esperar a que la visión se pierda o que la catarata endurezca más, hecho que aumentaría el riesgo ante posibles complicaciones quirúrgicas.

La técnica actual de cirugía de cataratas en manos expertas es muy sencilla. Consiste en la aplicación de anestesia tópica en gotas o gel, microincisiones de dos milímetros sin puntos de sutura y un tiempo quirúrgico de cinco a 10 minutos. Además es ambulatoria y el paciente se recupera mucho más rápido y con una seguridad que permite tener un éxito quirúrgico mucho mayor que con técnicas antiguas.

Las investigaciones y el uso de la corrección de la presbicia han dado igualmente un giro total en los últimos años. Antes, por más que se probaron técnicas, ninguna fue tan efectiva ni segura coma la usada hoy en día. Esta tecnología permitió desarrollar lentes intraoculares multifocales con características especiales que permiten a la persona recuperar la visión de lejos y cerca de forma definitiva, eficaz e indolora y les crea una independencia de los anteojos en 95% del tiempo.

Existen dos tipos de lentes:

El difractivo que es pupilo dependiente y actúa creando una imagen por sectores que después el cerebro ubica de manera adecuada, al tratar de ver de cerca hace lo mismo pero causando borramiento de la imagen distante.

Cuando se habla de pupilo dependiente no referimos a su capacidad para determinar la cantidad de luz que entra en el ojo humano. Los lentes difractivos poseen de 5 a 8 anillos cada uno con una función diferente, es decir, uno de enfoque cercano y otro lejano que se entremezclan entre sí.

El refractivo por su parte no depende del tamaño de la pupila y a nivel cerebral es muy parecido al difractivo, sólo que éste no causa tantos reflejos al producir el borramiento de las imágenes lejanas cuando se trata de leer. Los lentes refractivos poseen entre 28 a 32 anillos de enfoque.

Cada paciente debe ser evaluado de forma individual, dado que en todos los casos la pupila actúa como parte del sistema de acomodación visual para la lectura y se contrae para dar mejor enfoque, lo que determina que a cada paciente deben adaptárselos a sus necesidades y características fisiológicas oculares para poder implantar el lente adecuado.

Mundialmente del 15 al 20% de las intervenciones quirúrgicas usa este tipo de lentes multifocales. Con una tasa satisfacción del 95%. Y anualmente se realizan unas 10 millones de operaciones de cataratas con altos porcentajes de satisfacción.

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